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"Maria Magdalena"

03 Junio

De este año, claro.

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VISIÓN-EL PERÚ DE HOY

Desde hace 20 años el Perú sigue una ruta de estabilidad y crecimiento económico; desafortunadamente nuestro desarrollo social no ha ido a la misma velocidad.

Los indicadores actuales dicen que en promedio uno de cada tres peruanos viven en pobreza; 10 millones de compatriotas, aproximadamente, no tienen agua potable en sus casas, y más de 5 millones no tiene electricidad. El campo andino sigue esperando una oportunidad y los niños de miles escuelas públicas siguen rezagados en el ranking educativo mundial, igual precariedad afectada de salud pública, pese a relativos avances.

Dos tercios de nuestra fuerza laboral carecen de seguro de salud y de futura pensión de jubilación. Esa carencia será un serio problema en 20 a 30 años cuando la población con más de 60 años de edad bordea el 20% de la población total.

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Todo esto ocurre en un país que crece - en promedio – 7% de su PBI por año. Este crecimiento crea grandes expectativas que se frustran si no hay progreso social. Estamos consolidando un Estado que no es capaz de generar suficientes oportunidades de desarrollo individual ni condiciones adecuadas para el progreso colectivo de todos los peruanos.

En medio de ello, pervive un Estado hipertrofiado con escasa capacidad para ofrecer oportunidades de modernización económica, sin prestar ni garantizar seguridad ciudadana, impide el despegue social, un Estado que utiliza los recursos financieros públicos a veces en su propio beneficio, sosteniendo instituciones poco trasparentes y costosas como el poder judicial, muchas municipalidades y casi todos los gobiernos regionales. Estas burocracias no se dirigen hacia la modernidad sino al sostenimiento de sus propios beneficios.

Además, acosados por las cada vez más crecientes demandas sociales, el Estado solo concibe como único modelo para combatir la pobreza, la creación de programas sociales a los cuales sostiene bajo el argumento de la inclusión social, que lejos de promover la mejora sustantiva de la calidad de vida de la población, los emplea como fuente de asistencialismo.

La más reciente muestra de la necesidad de reforma el Estado colapsado es la situación actual de los gobiernos regionales que por falta de una adecuada articulación con el gobierno central y los gobiernos locales, no son capaces de elaborar y ejecutar un plan de obras que combata de manera efectiva la pobreza y genera desarrollo de sus regiones. Mientras tanto la corrupción sigue rampante en los diversos niveles de gobierno, incluyendo el sistema judicial.

El cuestionamiento a los programas de gobierno se está convirtiendo en una seria crítica a nuestra capacidad de desarrollo y una fuerza permanente de inestabilidad política con capacidad para asfixiar al propio sistema democrático, incapaz como hemos visto de mejorar la educación, crear infraestructura productiva, brindar seguridad a la ciudadanía, promover el desarrollo agrario y manejar adecuadamente los recursos naturales.